Para que haya un buen diálogo hay que saber escuchar
y, como siempre para ello, no podemos olvidar que los progenitores
hemos de hacer malabarismos para encontrar tiempo y entregarlo a
nuestros hijos; es el bien más valioso que podemos ofrecerles.
¿Cómo
lograr una buena comunicación?
Una actitud idónea para que surja el encuentro ideal es la de no ir creyendo que siempre tenemos los mayores toda la razón, ya que esto no es cierto. Escuchando aprendemos y conocemos en profundidad a nuestros hijos, que nos abrirán su corazón si no somos dogmáticos ni rígidos. Ya se ve que, para que haya esa buena comunicación, es muy importante comportarse con la sencillez de quién quiere ayudar, nunca imponer. Podemos ampliar esta reflexión con el tema Comunicación entre padres e hijos

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